Web Cam y Chat, el placer queda para mañana o pasado
Venia de algunos sueños extraños y de pensamientos rebuscados. Tenia nudos para desatar. Entonces penso. El despertador le traía una música familiar. Era seguro alguna de las tantas canciones de moda, de las cuales era fanática. El diario fue como un flash ante sus ojos, nada quedo de él. Los saludos de rigor, busco la calza roja ajustada, el top blanco, sobreprotegió su cuerpo moldeado con una campera y salió. Dos cuadras y una escalera eran su primer ejercicio de la mañana. La música y el moreno profesor centroamericano eran el siguiente paisaje. Un, dos, tres y cua... Un, dos, tres y cua... Una rutina después la otra. La historia era parecida, pero ella le encontraba el gusto a la cosa. Verse en el espejo, verse bien, era suficiente premio. Podría ser aburrido para otros, pero ella sacaba fuerzas, le ponía pilas y lo hacia cada vez mejor. Ya había superado el rango de bella mujer, con el que había cumplido los dieciocho. A los veinte lucia espléndida y perfecta. Una piel lozana, una sonrisa de satisfacción acompañaba sus actos. Solo una cosa empañaba su actualidad. Eran esas cosas rebuscadas de los sueños, que la sacaban. Entonces penso. Sentía que su virginidad era una carga que arrastraría hasta que sea necesario. No se arrepentía de ello y consideraba correcta la espera. Sabia en su interior que su día llegaría y seria tal como lo había soñado. Su novio estaba lejos y compartía con ella sus ansiedades y sus deseos. Pero como toda comunicación a distancia, tenia ciertas fallas entre lo que uno decía y el otro entendía. Igual estaba claro, ella lo esperaría. Ya había probado otros caminos y no salió bien parada. Cada vez que se sintió lejos, extremadamente lejos de su felicidad, busco a través de otro llenar ese vacío. Y choco contra su fina educación, contra su lógico convencimiento, contra su intima convicción que su tiempo debería seguir atado al tiempo de su amor y decidía abandonar su búsqueda. En el camino se volvió a dar cuenta, que es atractiva, que los hombres van por ella como abeja por la miel y que solo debía aguzar su paciencia. Volvía a su vida, chateaba con su amor, seguía con sus juegos y sus días. Internamente su reloj hormonal le recuerda cada mañana en cada ducha que esta viva y que ella sabrá disfrutar su momento. La distancia que los separaba tendría un final en un futuro próximo. Las dudas eran muchas, no hace falta imaginar demasiado, sentía mucho, deseaba mucho y así la espera se hace larga. Alguna vez leyó que la vida es corta y alguna amigo le recordó lo de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Sabia que se lo decían con un interés no demasiado desinteresado, valga la redundancia. Entonces penso. Que sucedería si por alguna razón ella cediera ante la idea y debutara con otro hombre. O si el volviera sin intenciones de seguir con ella, por cualquier razón o porque otra mujer que estaba cerca de él, cuando ella no estaba, le robo el corazón. Porque no? Que cambiaría? Seria una tormenta, un huracán que arrasaría sus certezas. Pero nada hará que su vida no sea espectacular. Después de toda perdida, después de todo duelo, después de toda tormenta sale el sol. Pero la espera, la distancia entre su presente y su futuro, son demasiado. Sin embargo, vuelve a mostrarse fuerte frente a si misma. Decidió mirar para adelante, ponerse otros objetivos, sacarse esas ideas raras de la cabeza. Se convence que esta en el camino correcto. Es una buena excusa para no pensar en otro, saber que el va volver. Es una buena razón para no indagar internamente, desear lo que no se puede tener. Es una buena forma de no sufrir, no darse la posibilidad de probar. Es una buena manera de resguardarse, no tomar una decisión. Sentir, sufrir, decidir, poder, tener, razón , excusa, forma, pensar, dolor, probar, placer. Solo deja el placer para después, para mañana tal vez o pasado. Quizás todos se precipite y sea antes. Ahí estará ella y el dispuestos a sentir, a disfrutarse, a convertirse en uno. Será posible? Si lo desea sucederá y sobrevendrán los mas felices de los tiempos. Entonces penso. Del dicho al hecho y del trecho al lecho, siempre hay un largo camino y ella, mas que nadie, ya lo sabe.